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Recientemente los medios se han hecho eco de la trascendente Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre el famoso “derecho al olvido” protagonizado por Mario Costeja González, un perito calígrafo español que decidió desafiar las leyes de Internet y enfrentarse al gigante Google, en defensa de su derecho a la privacidad.

Hay quien nos recuerda al Ministerio de la Verdad del clásico 1984 de George Orwell, cuya función era la reescritura de la historia y el falseo de ésta.

El origen de esta historia se remonta en el año 1998, cuando aún no se había aprobado la vigente LOPD (L.O. 15/1999, 15 diciembre, de Protección de Datos de carácter personal). Por aquél entonces, el rotativo de La Vanguardia (diario de gran tirada en Cataluña) publicó en su edición impresa un anuncio de subasta de una propiedad de Costeja y su esposa, por un embargo de la Seguridad Social. Curiosamente este mismo año se fundó la empresa Google, nuestro segundo gran protagonista. Diez años más tarde, La Vanguardia digitalizó toda su hemeroteca desde el año 1881 hasta la actualidad, facilitando su consulta gratuita por fechas o palabras. [+]

En esta época Google Search ya era uno de los buscadores más populares, por no decir el más popular, y Costeja ya había saldado todas sus deudas y se había divorciado. Un día se le ocurrió hacer un ego search y sorpresivamente se dio cuenta de que, al teclear su nombre en el buscador, aparecía entre los resultados aquella subasta del año 1998. Pero Mario no era el único que se había visto afectado por el boom de Internet. A lo largo de estos años también se han producido varios conflictos; por ejemplo, con las digitalizaciones de los Boletines Oficiales pues, en los últimos años su contenido se ha digitalizado y también se ha indexado por los buscadores, con las mismas consecuencias. Múltiples han sido las reclamaciones de personas que han solicitado su exclusión de los resultados del buscador al teclear su nombre. Concretamente, hubo el conflicto de un abogado que denunció que, al teclear su nombre en el buscador aparecía la publicación del indulto de una persona que se llamaba igual y generaba confusión o el caso del subdirector de un colegio de enseñanza que, en su caso aparecía un anuncio de un Boletín Oficial referido a su persona, sobre la comisión de una infracción de convivencia ciudadana, por hacer sus necesidades en la vía pública.
En estos casos, al tratarse de una publicación legal, no era posible su eliminación ni supresión, no obstante el hecho de que se indexara su contenido indefinidamente en el buscador, al teclear el nombre de una persona, parecía excesivo. Por este motivo, la AEPD había recomendado a algunos Boletines que, utilizaran herramientas de exclusión (“robot.txt” o códigos como “noindex” o “noarchive”) que, evitaran la indexación de su contenido en buscadores, especialmente al referirse a información tan antigua. La AEPD consideraba que, una persona que no tiene condición de personaje público ni sus datos son de interés público, no debe verse condenada a soportar que de forma indefinida y contra su voluntad, circulen por la red datos sobre su persona que le perjudiquen, sin poder reaccionar, ni corregirlos. No obstante, en el caso de Mario no solo se trataba de una publicación legal sino que además, se encontraba en un periódico de larga tirada, amparado por el derecho a la libertad de expresión e información por lo que, la aplicación de técnicas de exclusión podría resultar conflictiva. En consecuencia, en el año 2010, la AEPD desestimó la reclamación contra el rotativo, pero la estimó frente a Google Spain y Google Inc.
Disconformes con la resolución, Google Spain y Google Inc recurrieron la resolución y en su tramitación ante la Audiencia Nacional se formuló una cuestión prejudicial al TJUE quien, en su histórica sentencia nos dice que, la normativa europea de protección de datos resulta de aplicación a la actividad del Google Search en Europa y considera que, Costeja tenía derecho a oponerse al tratamiento de sus datos por parte del buscador, por cuanto se trataba de información sensible y obsoleta y además carecía de interés, al no ser un personaje público (al menos hasta la publicación de la sentencia ^_^ El Alto Tribunal consideró que los derechos del interesado prevalecían por encima de los derechos de los usuarios de internet, a poder acceder a esta información. Costeja por su parte ha manifestado a los medios que, no estaba preocupado por su imagen en línea sino, por el impacto que podía tener en su trabajo.

Hay que tener en cuenta que, esta información no ha desaparecido de internet, sino que solo se ha eliminado de los resultados de Google al teclear el nombre de Costeja y sigue estando publicada en la hemeroteca digital de La Vanguardia. De hecho, tecleando su nombre en dicha hemeroteca nos aparece de nuevo la famosa publicación. Esto es así debido a que, el derecho absoluto a ser olvidado no existe. La publicación original y los resultados del buscador son considerados por separado.

A consecuencia de la sentencia, Google ha habilitado un formulario online que facilita a los usuarios solicitar la eliminación de enlaces del buscador cuando teclean su nombre en el mismo, si consideran que les resulta perjudicial. Igualmente ha lanzado una página dedicada al derecho al olvido donde invita a cualquier usuario a publicar sus opiniones y comentarios sobre la sentencia y como se debe deaplicar. La Sentencia no determina si la eliminación del resultado ha de afectar solamente a la página del buscador en territorio europeo (por ejemplo, Google.es) sin afectar al buscador general Google.com aunque parece que, se está ejecutando de este modo. Otros buscadores como Bing de Microsoft ya han anunciado que, ofrecerán el derecho al olvido a sus usuarios. Hasta la fecha Google ha recibido más de 70.000 peticiones de derecho al olvido de usuarios europeos. Algunas de estas solicitudes han afectado a conocidos periódicos como por ejemplo, The Guardian y BBC que ya han manifestado su malestar denunciando que, esta sentencia tiene carácter de censura y menoscaba la libertad de información. Dicha reacción parece haber sido aun más contundente a la vista de que, a pesar de que la sentencia no lo requiere, Google ha enviado una notificación a los medios afectados avisando sobre la retirada de sus páginas de los resultados del buscador. Una de las más comentadas ha sido una publicación del conocido periodista británico de la BBC Robert Peston, por petición de una persona que había hecho un comentario en su artículo. Por su parte, el Director de la AEPD, José Luís Rodriguez, ha manifestado a EFE que la sentencia aun se encuentra en una “fase inicial” y que los organismos de protección de datos europeos están evaluando su proceder, añade “Les diremos qué actuaciones no consideramos compatibles con la normativa de protección de datos y cuáles no son necesarias para dar cumplimiento a la sentencia porque parece que en esta fase inicial Google está realizando más actuaciones de las requeridas”. También ha añadido que si alguien se siente “perjudicado” tiene “todos los cauces procedimentales abiertos” para defenderse.

Algunos expertos ya han señalado esta actuación de Google, como una estrategia para demostrar la inviabilidad del derecho al olvido antes de que se incluya en el nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos y al mismo tiempo, ganarse el apoyo de los medios y de la opinión pública.

Es de destacar que, Google ha manifestado que, en su voluntad de acatar la resolución ha designado un comité de 10 expertos, entre ellos el ex-director de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) José Luis Piñar, Sylvie Kauffmann, Directora de redacción del periódico francés Le Monde y Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia. De hecho Wales ya se había posicionado anteriormente contra el Derecho al olvido ya que, Wikipedia ha lidiado con diferentes solicitudes de eliminación de contenidos de la wiki. Una de las más conocidas ocurrió en Alemania cuando el ex-convicto Wolfgang Werlé solicitó la retirada de Wikipedia de su nombre y el de su hermano como autores del brutal asesinato del actor Walter Sedlmayr, una vez fue puesto en libertad por dicho crimen. Las posturas ante tal icónica sentencia son absolutamente contrapuestas, hay quien nos recuerda al Ministerio de la Verdad del clásico 1984 de George Orwell, cuya función era la reescritura de la historia y el falseo de ésta. Otros temen que, Google se convierta en una especie de perfil como Linkedin, Facebook o About.me y otros como Michael Fertik, fundador de Reputation.com que, ayuda a la gente a mejorar su reputación on-line celebra la sentencia apuntando que, “por primera vez, la dignidad humana recibirá el mismo tratamiento en línea que los derechos de copyright”. Al otro lado del Atlántico, la sentencia se ve con bastante escepticismo, especialmente porqué puede ser contraria a la Primera Enmienda de la Constitución de EEUU que, entre otros derechos garantiza la libertad de expresión e impide al Congreso crear leyes que restrinjan la libertad de prensa o los derechos de los individuos a expresarse libremente.

Este acontecimiento nos recuerda una vez más la importancia de valorar lo que publicamos en Internet

No hay que olvidar que, la sentencia solamente se aplica a nivel Europeo y por tanto, las peticiones de “derecho al olvido” solo amparan a los ciudadanos europeos. El resto de usuarios deberán seguir por el procedimiento habitual hasta la fecha, esto es, dirigirse al Webmaster donde se publica la información que no les gusta y solicitar su retirada, y si éste no lo autoriza, tendrán que contratar un SEO que mejore su reputación online o acudir a la vía judicial. Parece legítimo que, la normativa europea de protección de datos se aplique a los buscadores como Google que, disponen de filiales en Europa y comercializan sus productos entre sus ciudadanos no obstante, atendiendo al papel de intermediario que desempeñan en la sociedad de la información, no parece lógico omitir el papel principal del Webmaster en la solución del problema.

Además, atendiendo a que, los principales problemas y conflictos se encuentran en los medios de comunicación, quizás la reflexión debería empezar por ahí, y más aún cuando son los que están en mejor posición para valorar si una noticia o publicación, es o no de interés público.

Este acontecimiento nos recuerda una vez más la importancia de valorar lo que publicamos en Internet ya que, las normas en este sector son fluctuantes y cambiantes. A día de hoy, se puede solicitar a los buscadores como Google que, excluyan de sus resultados determinados enlaces si, atendiendo a nuestro caso concreto, se cumplen una serie de requisitos, pero el día de mañana quizás no sea tan sencillo.